La ciudad de cuento alemán

La ciudad de cuento alemán
Espero que vivas una vida de la que puedas sentirte orgullosa toda la vida. Por eso, vamos a empezar.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Sobrevivir sin aceite de oliva es posible

1 de Octubre de 2016. Después de 2 horas y cuarto de trayecto en avión (con un no tan maravilloso y bonito bebé llorando detrás de mi asiento) y 40 minutos en autobús desde el aeropuerto hasta nuestro nuevo hogar… HERZLICH WILLKOMMEN IN FREIBURG! (aquí otra cosa no, pero mensajes de bienvenida tienes casi uno en cada esquina, y qué bonito!)

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Desde que planté los pies en territorio germano ya pasé vergüenza ajena; el amable autobusero casi muere en el intento de ayudarme a bajar la maleta y con un resoplo casi tan grande como él, me dijo que es que pesaba un poco. Pero nadie dijo que fuera fácil irse a vivir al extranjero con todo el armario y muchos pedacitos de tu hogar envasados en bolsas de plástico al vacío.
Minutos después y tan solo llevando unos 5 minutos en Freiburg, nos ponemos en contexto: Hauptbahnhof de Freiburg (estación de trenes/ autobuses) y gente que no paraba de llegar; cuatro maletas (dos de 23 y 27 kg y otras dos de unos 10 kg), dos chicas españolas que no llegan al metro 70 y un destino: LLEGAR A LA BENDITA RESIDENCIA.  





Desde aquí mi pequeño agradecimiento por vigésima vez a nuestro ángel de la guarda. Pongamos que aquel angelito caído del cielo (porque no sabemos muy bien de dónde vino ni a dónde fue) se llamaba Greten o Hanna, 60-65 años y recién sacada de la típica casa en medio de la montaña como en las películas navideñas que mi madre adora de antena 3. Aquella buena mujer que tenía más energía que todos los estudiantes Erasmus juntos, no solo nos sacó el billete de tranvía más barato y tiró de nosotras y del equipaje (literal), sino que también nos acompañó hasta la puerta de la residencia y no se movió de ahí hasta que tuvimos nuestras llaves y el contrato en la mano. Sí, estas cosas solo pasan una vez en la vida y no más.

Después de llegar a nuestra humilde morada y ver que nada era como esperábamos porque no teníamos router, ni una mesa o un sofá, vimos que al menos había un bote de nutella sin abrir encima de la encimera (mi agradecimiento desde aquí a la persona que lo dejó porque fue todo un detallazo)

Detalles de desconocidos que marcan la diferencia 

Gracias a que tenemos dos supermercados a menos de un minuto, conseguimos comprar lo imprescindible para ir tirando. Y sí, ¡VIVAN LOS ALDI Y LIDL ALEMANES! Aquí haces la compra para todo el mes (literal) y no te llegas a gastar ni 40€. Eso sí, lo compensan con el tranvía… que es un poco caro para moverse por aquí. 


Por eso yo he decidido hacerme una nueva amiguita alemana (o Freundin, como dirían aquí) Su nombre es Dori y espero que me acompañe en muchas aventuras durante mi estancia aquí porque nos estamos haciendo muy amigas. Con ella siempre es un placer perderse por lo verde y por las calles... y todavía espero que nos queden muchas más aventuras juntas (y sin google maps ni nada, nos tenemos la una a la otra y con eso basta) Además con nosotras dos siempre viene mi más fiel compañero de batallas, el dichoso ventolín que nunca puede faltar... es casi tan imprescindible como el Wi-Fi cuando te quedas sin datos.

Meine Freundin Dori ♥

Aprovechando que ahora salgo en bicicleta, abro un pequeño paréntesis y mando un saludito y un beso a todos aquellos que me han dicho alguna vez que me estaba poniendo gordita, que menudo culo más ‘’hermoso’’ estaba echando, que estaba muy ‘’recia’’ o cosas varias que podría relatar hasta el año que viene. Espero que a partir de ahora podáis decir que estoy echando un culo y unas piernas lustrosas pero con razón (y lo digo sin acritud, pero lo digo) 

En fin, las semanas de adaptación y de conocer a gente están yendo mucho mejor de lo esperado. Y aunque digan que los alemanes son serios… aquí si sonries y dices ‘’hallo’’ todo el mundo te devuelve la sonrisa. En nuestro edificio todos nos saludamos, así que si nos morimos algún día siempre seremos recordados como ‘’los que siempre saludaban y sonreían’’ como en el telediario.

Y no, eso de que los españoles nos desmelenamos cuando estamos de fiesta pero el resto de europeos son más ‘’modositos’’… ya lo analizaremos en otra entrada.

Llevo solo aquí 10 dias y cuántas veces he pensado aquel tópico de que ‘’Spain is different’’. Y es que QUÉ MARAVILLOSO es ir en el tranvía todo el mundo en silencio, sin escuchar conversaciones que no te importan ni te aportan nada y sin tener que aguantar música que no te gusta. Por no hablar de lo bonito que es ver el tráfico de bicicletas y no de autobuses y coches que solo contaminan (aunque aquí tienes que mirar también a la izquierda y a la derecha porque por poco ya tienen que repatriar mi cadáver por morir atropellada por una bicicleta mientras iba haciendo fotos con su nueva cámara cual turista japonesa por Madrid)

Y adivina...
Lo más divertido hasta ahora ha sido sin duda ver las caras de la gente cuando me preguntan mi nombre. He deletreado mi nombre alrededor de 20 veces e incluso me piden que si puedo escribirlo. Si pudiese hacer un collage con todas y cada una de las caras… Así que al final siempre llegamos a un acuerdo para pronunciarlo de una manera un poco más fácil para ellos (al menos lo intentan, que es lo importante)

Y sí, aquí dices que eres español y todos se maravillan y te dicen: ‘’quiero hablar español’’, ‘’Cristiano Ronaldo’’ (inserte aquí mi cara de indiferencia cuando le nombran), ‘’Ohhhhh España qué bonito’’, ‘’mucha fiesta buena’’ y ‘’españolas guapas’’ (estos tópicos nunca cambiarán)

Para terminar, pequeña mención a mi compañera de piso y primera persona que ha podido darme el visto bueno o malo de esta entrada: meine kleine Beki (mi pequeña Rebeca) Qué poquito le gusta salir de fiesta y beber… pero no veáis como tararea la tía por la casa!

Freunde machen
Reconozco que una de mis mayores preocupaciones de empezar a compartir piso con alguien era dejar de ser yo misma por no poder cantar a mi aire por la casa (mi familia se enfadaba, pero seguro que ahora lo están echando de menos) Y qué tranquila me quedé cuando me contó que un día se hizo un boquete con la puerta en el brazo (sí, en el brazo) por ir bailando por la casa.

Tenemos la mejor compenetración del mundo subiendo bolsas del ikea hasta un 6º cuando el ascensor se rompe y para hablar y reír (porque aún no sé quién es más charlatana y risueña de las dos… y qué suerte) Algún día prometo hacer que ‘’te tiemblen las piernas’’ con una cerveza, tenlo por seguro. Hasta ahora hemos visto mucho verde y muchas cosas bonitas y el lunes empezamos las clases. Así que sí, nos quedan muchas cosas que contar.

Mi pequeña humilde morada ya va estando decorada

De momento he aprendido que hay una cerveza más rica que la Estrella Galicia, y es la Freiburger. Que si tienes que bailar ''la Macarena'' en un escenario con los Erasmus lo haces porque con vergüenza ni se come ni se almuerza y que aquí los niños aprenden a montar en bicicleta a la vez que aprenden a andar.

Y sobre todo, que deberíamos perdernos muchas más veces porque cuando nos volvemos a encontrar, no hay nada mejor (en todos los sentidos de la vida)


Bis bald! (o hasta pronto)

Roci

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