Lo cierto es que muchas veces la vida Erasmus te deja muy
poco tiempo para pensar en la vida que solías tener habitualmente, la que
todavía existe más allá de esta burbuja llamada ‘’Erasmus’’. El Whatsapp, el Skype,
el Facebook y muchas otras herramientas de comunicación siempre te permiten
estar cerca de los tuyos estés donde estés y a todas horas, pero a veces lo único que necesitas es un abrazo, ni siquiera el más
moñas de los mensajes de Whatsapp sería capaz de alegrarte el día.
Y es que supongo que es normal que la morriña haya llegado
casi después de dos meses viviendo aquí. En mi caso con lo que yo soy la verdad es
que ya estaba tardando mucho en venir...
Y no solo porque aquí ya haya empezado el mercado de
navidad (que ahora os adjunto una foto) sino porque vivo en un país en el que todo el rato dicen que jamás
podrían entender ni compartir tu ritmo de vida. Sonríes mucho, hablas rápido y
alto y eso está muy bien, pero eres española y cenas a las 21:30-22:00 de la
noche y no es que solo seas rarita, es que estás loca.
![]() |
| Manda narices que la gente beba vino caliente y seas tú la rara... |
Hasta ahora, he tenido dos visitas maravillosas y aún quedan
visitas bonitas y esperadas por venir. Pero qué bien… Cómo se agradece ver que
tu amigo del alma saca de la maleta de mano un bote de berenjenas en vinagre de
Almagro porque sabe que te encantan. Y que si ya de por sí juntos teníais
aventuras que contar, ahora ya podemos escribir la más larga de las novelas
juntos.
![]() |
| ''Alberto, creo que deberíamos irnos ya... la japonesa nos está mirando con cara de que ella también quiere hacerse fotos modelito'' |
Y cómo se agradece esperar que vengan dos personas a verte pero que de
pronto aparezcan cuatro más y lo único que te salga sea un ''¿¡PERO QUÉ HACÉIS VOSOTROS AQUÍ?!
Me dicen a mí que el sábado previo a mi cumpleaños
estaríamos yendo en una furgoneta siete personas con el reggaeton a tope a
Zürich (Suiza) y no me lo creo.
![]() |
| Nos sablaron pero Conchita nos llevó a nuestro destino y seguimos vivos |
Y que sí, que ya sabemos que lo bueno no puede
durar eternamente, pero de vez en cuando todos necesitamos estar rodeados de
los nuestros un ratito. Aunque dicho esto, he decidido que llamaré a mis
abuelos más de vez en cuando, por lo menos hasta que se pasen un poco estos
dias de morriña.
Hoy, por echar de menos, echo de menos hasta las lentejas de
mi madre. Esas que me pone en el plato tras decirme que con ella el dicho de ‘’las
lentejas, si las quieres las comes y si no las dejas’’ no vale de nada. Por no
hablar de las típicas preguntas que te atosigan de padre, cuando no entiende
algo del Facebook y se cree que tú sí lo haces porque ''eres experta en aplicaciones''. Y ay… mi hermana
y sus ‘’CHICA, QUE SI COGES LA ROPA QUE NO ES TUYA POR LO MENOS HAGAS EL FAVOR DE PEDIR PERMISO’’
Me dicen a mí hace tres meses que voy a echar de menos estas
cosas y no me lo creo.
Me gusta viajar, conocer gente nueva todo el rato, hablar
alemán e inglés (y ahora chapurrear francés), comparar mi país con el de otras personas y sobre todo, me
encanta verme bebiendo una jarra de cerveza más grande que yo. Que sí, que no
paro, que en las fotos se me ve muy muy feliz (y lo estoy gracias a la familia
que tengo aquí) pero hay dias en los que te apetece mucho estar con los tuyos. Momentos
en los que, aunque suene mal, no te apetece ser simpática, estar alegre,
sonreír, ni unirte al plan. Te apetece escuchar música triste y tener muy cerquita a
los que mejor saben llevarte.
Por eso cuando salga esta noche, me beberé la jarra de
cerveza más grande que haya en Freiburg y a seguir. Por todas las personas que
sabrían exactamente qué hacer cuando tengo estos dias cruzados. Y sobre todo, por todos
los que me seguís leyendo.
Ganas de gachas, mucha paella, sopa de mi abuela y volver de
fiesta a las 7 de la mañana no me faltan. Pero a pesar de echar todas estas
cosas de menos de vez en cuando, bastante corta es ya la experiencia como para
que encima la desperdiciemos echando de menos todo el rato. Además, antes de
venir aquí le prometí al ‘’monito’’ de mi vida que sonreiría mucho y bebería mucho vino aun estando sin su compañía (lo estoy haciendo abuelo, he mejorado mucho el saque)
Hay dias y dias y estos no han sido los mejores, pero sigo pensando que la lotería este año
yo ya la he ganado con esta experiencia y con la gente que me he encontrado aquí.
Y con los polvorones y mazapanes a punto de impregnarse en las
caderas y en el pandero, me despido.
PD: tía, ya he puesto la letra más grande para que me leas mejor.
PD: tía, ya he puesto la letra más grande para que me leas mejor.
Bis bald!
Rocío.



No hay comentarios:
Publicar un comentario